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2019 El Mejor Año de Mi Vida


Imagen descargada de Google

Por Margaret 
04 Enero, 2020.

Siempre quise saber mi origen, el porqué era diferente a los demás, el porqué mis ideas nunca encajaban con las personas de mi alrededor, el porqué no entendía muchas reglas sociales, el porqué se tenían que hacer cosas irrelevantes para ser aceptado socialmente, el porqué batallaba para entender frases, libros, novelas y observaba que los demás lo hacían sin dificultad. El porqué me era tan difícil acercarme a las personas para decir “hola” u opinar...

Me dispuse a investigar y encontrar las respuestas por mi misma. Pasé por infinidad de profesionales, “expertos en autismo”, grupos de ayuda,  grupos de facebook, libros, incluso mi carrera, cursos, supuestos autistas—y digo supuestos porque no eran autistas, no estaban diagnosticados o simplemente querían encajar en el estereotipo que se ha ido dando sobre autismo—obtuve mi diagnóstico y al fin encontré las respuestas que tanto busqué, sentí esa paz interior que me faltó durante toda mi vida. Disminuyó mi estrés por querer ser alguien quien no era, ya que nunca comprendieron mi comportamiento—bueno, siguen sin hacerlo, pero he conocido grandiosas personas autistas con las que me he sentido a gusto. 

Todo esto me costó amistades neurotípicas, bloqueos de facebook, dejaron de invitarme a las fiestas, dejaron de escribirme, se alejaron, no tuvieron ni un poco de paciencia cuando colapsaba, cuando estaba desesperada volviéndome “loca”, porque no encontraba quien me dijera que ocurría, no soportaron mis crisis de depresión y mi única manera de expresar lo que sentía era escribiendo en facebook...me juzgaron, me tacharon de demente, de amargada, de aburrida—porque ya no tenía ganas de ir a tomar alcohol para “divertirme”, solo quería saber que era...que soy. 

Ahora que he recuperado esa parte de mi vida, no tengo ganas de volver a hablar con esas personas que se alejaron de mi, siento que nunca fueron necesarias. Ahora que estoy diagnosticada y me he aceptado tal como soy, me buscan para pedir algún consejo, para desahogarse y sinceramente, no quiero saber nada de ellos; en los momentos que estuve más sola, todos se alejaron de mí y ni siquiera me escucharon. Ahora que me siento feliz, tengo más flexibilidad hacía las personas y acontecimientos. Puedo controlar mejor una crisis y saber porqué me ocurre. 

Solo puedo llegar a la conclusión, que las personas se alejan porque tienen miedo, no saben lidiar con nuestros diálogos, nuestra forma de ser y los entiendo, su cerebro no tiene esa capacidad de digerir nuestras palabras, están acostumbrados a lo ordinario, a lo cotidiano, a lo básico, que no se abren un poco a ver más allá de lo “normal” y seguir reglas sociales absurdas y el mismo estereotipo de persona siempre. 

Agradezco infinitamente a las personas que se han quedado cerca de nosotros (mi familia y yo) y nos  escuchan escuchar sin juzgarnos. 


¡Gracias!

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